El último informe de la ONG Puertas Abiertas es inquietante. La cifra de cristianos asesinados por su fe asciende a 4.849. Son 373 más que los asesinados un año antes.
El informe recoge datos del 1 de octubre de 2024 a 30 de septiembre de 2025. Gran parte de los asesinatos por razón de fe ocurren en Nigeria: 3.490 frente a los 3.100 del año anterior.
Pero hay más: 388 millones de cristianos viven en países con niveles altos de discriminación; de ellos, 315 millones viven en niveles muy altos o extremos. Estamos hablando de una séptima parte de los cristianos en situación de persecución.

Estos cristianos de vanguardia sufren clandestinidad forzosa, censura, discriminación laboral o social o regulaciones restrictivas sin justificación. Y lo más inquietante: la violencia sexual y los matrimonios forzosos se han incrementado un 32% en el último año.
La persecución extrema se ha incrementado y afecta ya a 15 países: Nigeria es el más agresivo, pero Siria es el país donde la persecución ha sufrido un brusco incremento.
El informe de Puertas Abiertas -como el de Ayuda a la Iglesia Necesitada- es una llamada de atención, un intento de sensibilizar a la opinión pública y a las autoridades para que dejen -dejemos- de mirar para otro lado.
Para los que somos creyentes son un ejemplo de fortaleza y conciencia; son la vanguardia de la fe. Y estoy seguro de que la sangre de los mártires será semilla de nuevos cristianos.
¿Qué podemos hacer los cristianos? Obviamente rezar por ellos. Por su fe, por sus familias, por sus comunidades. Pero también podemos -y debemos- exigir a nuestras autoridades que frenen la sangría y protejan de manera efectiva la libertad religiosa. Que acojan a los perseguidos facilitando el asilo, que desplieguen su peso diplomático para exigir libertad religiosa a cambio de cooperación al desarrollo. Y desde luego, que se escuche la voz de los que sufren por razón de su fe.
La persecución religiosa se ha incrementado de manera preocupante en el mundo, pero también en los países donde -como España- aparentemente no pasa nada. Se vandalizan Iglesias, se hace mofa y escarnio de la fe, los creyentes y sus pastores en los medios de comunicación. Ser creyente resta puntos para subvenciones o concursos. El Observatorio de Libertad Religiosa lleva años denunciando el deterioro del respeto a la fe de cada uno: incremento del 25% de los ataques a la libertad religiosa en el último año ¿Cuándo aprenderemos a respetar la libertad más íntima, que es la libertad religiosa?
Que tengas un excelente domingo. Un abrazo,
Luis Losada, director de Actuall y todo el equipo
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