Es noticia confirmada que Su Santidad León XIV visitará España dentro de unas pocas semanas.
Un gran acontecimiento histórico que causará un gran júbilo popular, así como cierta inquietud en algunos sectores eclesiásticos.
Ante lo inminente de la visita, cada vez se oyen con mayor intensidad peticiones que solicitan que el Papa aproveche su estancia en territorio español para visitar la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Ante las toneladas de lodo que sectores del gobierno y anticlericales han derramado sobre los monjes benedictinos, se considera que sería un acto de justicia que el Vicario de Cristo no se limitase a escuchar informaciones tendenciosas sino que se plante en el escenario mismo del conflicto para saber qué es lo que en realidad está pasando.
Aquí podría ser de gran utilidad que monseñor Piero Pioppo, nuncio en España, hiciera personalmente la gestión ante el Vaticano.
Es un hecho evidente que los ojos y oídos del Papa son precisamente los nuncios que la Santa Sede tiene en diversos países. Ellos poseen una información privilegiada cuyo conocimiento sería vital en el momento en que el Papa tome una decisión.
Y es que solamente así, contando con información veraz y oportuna, logrará neutralizarse la nefasta labor que el Cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, ha venido realizando de un tiempo a esta parte.
Ignoramos las razones por las cuales el Cardenal Cobo parece tener prisa por llegar a un acuerdo con el gobierno socialista; ¿quizás salvar los muebles del culto y de la presencia monástica?, ¿tal vez por presiones por otros asuntos?
Por otra parte, es evidente que Mons. Cobo no tiene legitimidad debido a que la basílica es pontificia. ¿Ha sobreestimado la confianza de la Santa Sede?, ¿ha actuado la Santa Sede con ambigüedad diplomática?
Lo que ya quedó claro es que -como publicó en exclusiva Actuall- la Santa Sede apoya a los monjes en su recurso contra la llamada “resignificación”. Y también ha quedado claro que aunque Bolaños lo afirme, la Santa Sede no ha firmado nada, tal y como reconoció el portavoz de la Conferencia Episcopal, García Magán.
¿Por qué entonces Cobo firmó un acuerdo que llegó a negar hasta tres veces a lo san Pedro?, ¿interpretó o sobre interpretó lo que no debía?, ¿recibió presiones insoportables? Estaría bien que se aclarara. Por él mismo o por el nuncio de SS Piero Pioppo.
Porque avalar la desacralización una basílica pontificia son palabras mayores.
