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La Iglesia española tiene un plan. La Conferencia Episcopal lo aprobó el pasado mes de febrero pero no ha sido hasta el pasado 27 de abril que lo publicó en su web. No hubo nota de prensa ni se habló del asunto en la última Asamblea Plenaria. Quizás por eso ha pasado prácticamente desapercibido. ¿Error de comunicación o discordia interna?

Quizás porque como el mismo documento dice es un documento “abierto e inconcluso”.
El documento es largo; son 96 páginas en la que se expone el plan pastoral para la Iglesia española 2026-2030. El titular es probablemente lo más clarificador: “Poneos en camino”. Frente a la tentación del repliegue, la Iglesia en camino, en salida, una Iglesia misionera.

El texto reconoce que la fe no hay que darla por hecho que ya no estamos en los tiempos en los que uno es católico por ser español. Por tanto, la primera evangelización se convierte en la España paganizada en una prioridad.

El diagnóstico socio-cultural es especialmente certero. Denuncia como hemos dejado de ser personas -hijos de Dios- para convertirnos en individuos. Afea que el consumismo materialista dedica toda su energía a manipular el deseo. Y lo peor: hemos perdido el sentido de familia y rechazamos la natalidad. ¿Miedo al futuro?, ¿pérdida de esperan za?, ¿síndrome postaborto colectivo?

Políticamente estamos instalados en la polarización; hemos perdido el concepto de “nosotros”; la comunidad política está fragmentada. La política de muros -lamentablemente- ha triunfado. Y eso significa también que el mismo concepto del bien común está en crisis. Todo ello -denuncia el texto- soledad, insatisfacción y pérdida de sentido.

En el análisis interno de la Iglesia, la Conferencia Episcopal celebra la labor silenciosa de muchas parroquias y de Cáritas, el empuje de los movimientos, el auge de las nuevas formas de evangelización y el creciente interés por lo espiritual en algunos sectores, especialmente en los jóvenes.

Todo eso no impide reconocer el envejecimiento de los fieles y del cierto, el desánimo de muchos y la tentación del “repliegue”.

La clave está en una Iglesia en marcha, en salida, que salga al encuentro del mundo, a evangelizar con testimonios más que con palabras y que sea capaz de responder a los retos actuales. Por eso la prioridad es hoy el “primer anuncio”, la conversión personal y real, uno a uno. Y la necesidad de comunidades vivas que vivan la presencia de Cristo resucitado con alegría y entusiasmo.

La clave está en la vida como don, no como poder, la comunidad como respuesta a la pandemia de soledad que sufrimos y la familia como vocación. 

Volver a Cristo, salir al mundo y ‘mirad como se aman’. Ese el plan de la Iglesia española para el 2030. Básicamente el mismo que el de los primeros discípulos…

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Un abrazo,

Luis Losada, director de Actuall y todo el equipo

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