This website uses cookies

Read our Privacy policy and Terms of use for more information.

Con la llegada del verano son mayoría quienes aprovechan para tomarse unas vacaciones que -aunque quizás no son merecidas- sí son necesarias para reponer fuerzas y regresar con mayores bríos al trabajo habitual.

Uno de ellos es el Papa León XIV quien comenzó sus vacaciones en la residencia veraniega de Castelgandolfo, al sur de Roma.

El Papa permanecerá en la residencia veraniega del Vaticano hasta el 27 de julio.

De este modo, León XIV cierra con broche de oro la primera mitad de 2026 ya que en esta parte del año aprovechó para mostrar su verdadero rostro presentándose como un estadista global que van desde la inteligencia artificial (Encíclica Magnifica humanitas) hasta los diferentes conflictos bélicos.

Al mismo tiempo, sin dejar de mostrarse prudente, el Vicario de Cristo ha mostrado firmeza ante los cismáticos seguidores de Marcel Lefebvre.

Sin embargo, a nuestro juicio, el mayor logro de Su Santidad en lo que va de su pontificado lo obtuvo durante su visita a España el pasado mes de junio.

Aparte de las evidentes muestras de cariño de las multitudes, el Papa supo conservar la calma al hablar ante un auditorio integrado en su mayoría por socialistas ateos enemigos de la Iglesia.

Es muy probable que cuando León XIV se presentó ante el Congreso de los Diputados, en un principio, habrá sentido la misma angustia que sintió el profeta Daniel cuando lo arrojaron al foso de los leones.

No obstante, sin dejarse amedrentar por un ambiente tan hostil, el Papa habló alto y claro al defender los principios básicos de la Fe Católica.

Imaginemos de qué tamaño fue el impacto de sus palabras que, durante más de siete minutos, le aplaudieron los allí presentes.

Y es que no por contemporizar con el error se logrará convencer al enemigo. Son necesarias la firmeza y la valentía.

Y precisamente firmeza y valentía fueron las virtudes que mostró León XIV tanto en el

Parlamento como cuando en Barcelona -rodeado por separatistas- insistió en que Cataluña era una región española.

Ahora bien, el mayor fruto de dicho viaje, que con toda seguridad marcará su pontificado, fue que León XIV se quedó con las ganas de repetir o sea -aparte de regresar a España- viajar a cualquier parte del mundo defendiendo la sana doctrina.

Es curioso ver cómo la historia se repite.

Fue en octubre de 1978 cuando el Cardenal Karol Wojtyla fue elegido Papa adoptando el nombre de Juan Pablo II.

No habían transcurrido tres meses cuando ya el Papa viajaba a México realizando el primer viaje de su pontificado.

Aquellos días finales de enero de 1979 y primeros de febrero fueron apoteósicos ya que un pueblo que parecía dormido y aburguesado se puso jubilosamente en pie para aclamar al Sucesor de San Pedro.

En el viaje que hizo de la Ciudad de México a Puebla (126 kilómetros) una valla humana abarrotó la autopista aclamando al Santo Padre.

Algo único y espectacular que rebasó todos los cálculos. Algo que ni siquiera se imaginaba al propio San Juan Pablo II.

Años después, el mismo Papa reconoció que su viaje a México había hecho posible su visita a su natal Polonia, dominada en aquel entonces por los comunistas.

Fue tan agradable el sabor de boca que San Juan Pablo II regresó a México otras cuatro veces. Un privilegio solamente concedido a España y Polonia.

La visita de San Juan Pablo II a México marcó su pontificado de Papa viajero.

En el caso de la visita de León XIV a España podemos decir lo mismo puesto que el pontificado del actual Sumo Pontífice ha quedado marcado para siempre.

Ahora solamente falta tener paciencia y esperar los frutos…

Reply

Avatar

or to participate

Keep Reading