This website uses cookies

Read our Privacy policy and Terms of use for more information.

El pasado 31 de agosto fue consagrado Paolo Liu Honggang como nuevo obispo de Datong, en la provincia de Shanxi. León XIV lo había nombrado el 10 de agosto después de aprobar su candidatura dentro del polémico Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China. Liu llevaba nada menos que desde 2005 como administrador de la diócesis. Es decir, 21 años en ‘barbecho’, esperando una solución, un movimiento.Veintiún años esperando una solución definitiva.

No es un hecho aislado. En los últimos dos meses han sido nombrados 3 obispos chinos por parte de Roma. El 22 de julio fue consagrado Joseph Chang Yanfeng como obispo de Chifeng, en Mongolia Interior. Tenía 42 años y había sido administrador diocesano desde 2021. Una semana después, el 29 de julio, recibió la ordenación episcopal Francis Xavier Duan Yongkun, nombrado por León XIV obispo coadjutor de Bameng. Ambos habían sido designados por el Papa el 15 de junio.

Tras años de parálisis, de palos en las ruedas por parte del régimen de Pekín, de incumplimientos y de diócesis sin pastor, parece que la situación empieza a desencallarse.

Y lo hace al ‘modo León XIV’, como ‘a la chita callando’, sin hacer ruido. Es verdad que podría haber denunciado el acuerdo de 2018 entre el papa Francisco y el gobierno chino. Las críticas fueron infinitas y muchas muy razonables. Porque -amén del contenido secreto y por tanto desconocido- el acuerdo consiste en que Pekín propone y Roma dispone. Al menos formalmente. Y sobre todo, ratificaba a la Iglesia oficial china dejando a los pies de los caballos a la Iglesia clandestina y perseguida fiel a Roma, según denunció el cardenal Zen.

Pero el acuerdo se renovó en 2020, 2022 y nuevamente en el 2024, esta vez por cuatro años en lugar de dos. Es decir, ‘toca bailar con la más fea’ hasta el 2028. Eso, si se quiere cumplir. Porque Roma podría romper el acuerdo alegando que Pekín también lo hizo. En 2022 las autoridades chinas nombraron unilateralmente a Peng Weizhao como auxiliar de una estructura eclesiástica en Jiangxi no reconocida por Roma. En 2023 hicieron algo todavía más grave: trasladaron a Joseph Shen Bin a Shanghái sin haber obtenido previamente el consentimiento pontificio. El Vaticano ‘aceptó pulpo como animal de compañía’ y terminó regularizando canónicamente la situación.

León XIV optó por utilizar el acuerdo desde el principio. Un mes después de su elección, el Papa león XIV nombró a Giuseppe Lin Yuntuan auxiliar de Fuzhou. Seis días después las autoridades chinas reconocieron civilmente su ministerio, algo que el Vaticano calificó como “fruto” del diálogo.

Después llegó Prevost hizo algo todavía más complejo. En julio de 2025 reorganizó las diócesis Xuanhua y Xiwanzi, erigidas por Pío XII en 1946, para crear la nueva diócesis de Zhangjiakou. Nombró a Joseph Wang Zhengui como su primer obispo y posteriormente a Joseph Ma Yan’en como auxiliar. Pekín aceptó y reconoció civilmente a Ma Yan’en.

Pero hay más: China también reconoció al veterano obispo Agustine Cui Tai que había sufrido detenciones y restricciones por ejercer su ministerio sin reconocimiento oficial del régimen. Es decir, China terminaba reconociendo como obispo a quien había perseguido precisamente por ser obispo.

Todo esto es posible gracias al conocimiento de León XIV de la difícil situación china. Antes de ser Papa era el responsable vaticano del nombramiento de obispos. Al conocimiento se suma la firmeza y la diplomacia. Y el resultado es un comienzo de desbloqueo.

Por supuesto estamos muy lejos del respeto a la libertad religiosa. El régimen de Xi Jiping sigue manteniendo un férreo control político sobre el hecho religioso. En su posición, las comunidades religiosas deben de acomodarse al Partido Comunista chino y no al revés. Por eso el gobierno supervisa todo: publicaciones, nombramientos, formación, etc. Y eso significa que a las comunidades cristianas -principalmenmte católicas- que no se someten a la disciplina del partido, son perseguidas.

Human Rights Watch denunció el pasado mes de abril de 2026 un aumento de la vigilancia, las restricciones y la presión sobre los católicos clandestinos…

Por eso León XIV parece haber apostado por el pragmatismo en movimiento. No bendice la situación, pero tampoco la condena. Simplemente trata de sobrevivir en el sistema restrictivo firmado por cuatro años presionando y avanzando aunque sea a un ritmo mucho más lento del que sería deseable.

En ese entorno abierta y crecientemente hostil está tratando que todas las diócesis tengan pastores y que todos sean fieles a Roma forzando de esa manera a que China termine reconociendo a quien antes había perseguido. Lo expresó claramente en la Jornada Mundial de Oración por la Iglesia en China el pasado mes de mayo. Pidió que los católicos chinos “pudieran mantener su comunión con la Iglesia universal y con el sucesor de Pedro”.

Su objetivo es claro. Y los nombramientos están ahí. Romper la baraja es otra opción, pero probablemente habría dejado a la Iglesia china mucho más desprotegida e indefensa frente a las presiones y persecuciones de la dictadura china.

Los movimientos de León XIV significan un deshielo. Lento pero deshielo. Y algo que hace poco parecía imposible: movimiento, desbloqueo.

Para el régimen chino las concesiones son cesiones, una grieta en el sólido edificio de control gubernamental. Y es seguro que el Papa León XIV aprovechará la grieta para que la Luz de Cristo penetre todas las estancias.

Si te pareció interesante, comparte este post con los tuyos y anímales a que se suscriban a nuestro boletín.

Un abrazo,

Luis Losada, director de Actuall y todo el equipo

PD. Si puedes, ayúdanos a mantener vivo este proyecto de libertad y de batalla cultural. Juntos hacemos posible este espacio de libertad informativa.

Reply

Avatar

or to participate