A fines del pasado mes de Enero, con motivo del VIII Centenario de la Catedral de Toledo, el Papa León XIV dispuso que tal efeméride fuese recordada mediante un Año Jubilar.

El Santo Padre aprovechó para recordar la Reconquista, aquella gran epopeya que culminaron los Reyes Católicos con la recuperación de Granada y la evangelización del Nuevo Mundo.

Al enterarnos de dicha noticia y tomando en cuenta que en 2026 se cumple un siglo del inicio de la Cristiada, una idea vino a nuestra mente.

La Cristiada fue la reacción valiente de todo un pueblo que no soportaba ya tanta persecución contra la Iglesia y que lloraba de impotencia al ver como sus obispos eran desterrados y sus sacerdotes asesinados.

Tres largos años duró aquella lucha en contra del tirano Calles. Una lucha durante la cual se dieron actos heroicos alcanzando el martirio muchos de sus protagonistas.

Fue durante dicha epopeya que, ofrendando sus vidas, conquistaron la santidad, entre otros muchos, los beatos Anacleto González Flores y Miguel Agustín Pro, S.J.

El conflicto concluyó en Junio de 1929 con unos “arreglos” que nada arreglaron puesto que la Iglesia continuó sometida a los caprichos del Estado quien -mediante la dictadura del partido único- impuso a los católicos un “modus vivendi” que muchos calificaron de “modus moriendi”.

Durante muchos años, hablar tanto de la Cristiada como de los héroes y santos que había producido era algo mal visto y el valiente que se atrevía tenía que hacerlo de manera vergonzosa y en voz baja.

Los años pasaron y, tanto los libros publicados sobre el tema como la película “Cristiada”, lograron que aquella gesta fuera ampliamente conocida.

Actualmente ya nadie tiene miedo ni se avergüenza al hablar del tema, motivo por el cual lo más natural es que el Centenario se celebre con los debidos honores.

Es aquí donde regresamos al principio cuando dijimos que, con motivo del VIII Centenario de la Catedral de Toledo, León XIV había declarado todo un Año Jubilar.

Por eso nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Sería posible que también en México y mediante un Año Jubilar, se celebrase el Centenario del inicio de la Cristiada?

Una vieja y conocida frase nos dice que “de Roma viene lo que a Roma va” queriendo significar la misma que en la Ciudad Eterna, siempre que hacen pública una importante decisión, suelen tomar en cuenta tanto la situación del lugar como la opinión de los principales protagonistas.

Y desde Roma no llegará ninguna declaración pontificia que afecte a México si antes no existe una corriente de opinión solicitándola.

Es aquí donde pueden jugar un papel decisivo importantes personajes de la jerarquía eclesiástica.

Si desde México se pidiese un Año Jubilar para celebrar la Cristiada es muy probable que en Roma diesen el visto bueno.

Aquí podrían jugar un papel decisivo el presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM), el Nuncio del Papa en México y los dos cardenales mexicanos que están al frente de las arquidiócesis más importantes del país.

Concretamente, dicha petición podrían hacerla directamente a Roma monseñor Ramón Castro Castro, presidente de la CEM y monseñor Joseph Spiteri, Nuncio de Su Santidad; así como los cardenales Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México y José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara.

Si tan importantes personajes se decidiesen a dar un paso tan trascendente, es casi seguro que, velando siempre por la salud espiritual de los mexicanos, el Vicario de Cristo nos concediese el regalo de un Año Jubilar.

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