El sistema de alianzas es algo tan antiguo como la misma humanidad que quizás haya tenido su origen en la prehistoria cuando varias tribus se unían para defenderse de un enemigo común.
Ya en tiempos más recientes, se han visto alianzas de diferentes estados que han tenido como finalidad ya sea la defensa o ya sea la conquista.
Y así vemos como las dos guerras mundiales que flagelaron a la humanidad durante el siglo XX se han apoyado en la ayuda mutua que se prestaban los estados entre si formando auténticos bloques que se lanzaban uno contra el otro con lo cual un conflicto que empezaba siendo pequeño y local acababa siendo grande y universal.
Hace algunos días, en su residencia que posee en Miami, el presidente Donald Trump reunió a importantes personajes hispanoamericanos con la única finalidad de dar vida a la que ya se conoce como Escudo de las Américas.

Si echamos un vistazo a lo ocurrido durante el último medio siglo en tierras del Mundo hispánico, veremos como hubo un tiempo en que aquellos pueblos vivían bajo la zozobra que supone ser esclavizados por una potencia extranjera.
Dicha zozobra tuvo su origen tras la llegada de Fidel Castro al poder en Cuba puesto que, a partir de entonces, una bella isla que era una próspera nación independiente se convirtió en el primer satélite soviético de América.
La Rusia comunista convirtió a la isla en un gigantesco portaviones desde el cual salían agitadores y guerrilleros dispuestos a derrocar gobiernos e implantar el marxismo.
A partir de entonces las naciones vecinas se sintieron desprotegidas.
Sin embargo, jamás se les ocurrió integrarse en un bloque de naciones que diera una batalla frontal al comunismo.
El tiempo pasó. En Hispanoamérica se dieron cambios de la índole más diversa; cambios en los que se observaba como pueblos enteros oscilaban entre la extrema izquierda y la extrema derecha.
Sin embargo, jamás se integró una alianza antimarxista.
De unos años a esta parte, especialmente a raíz de la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, aparentemente, el comunismo dejó de ser una amenaza en tierras del Mundo hispánico.
La amenaza tenía ahora un nuevo rostro: Un populismo demagógico que es hermano gemelo del comunismo pero que utiliza otros medios.
La finalidad del populismo no es otra que la extinción de la propiedad privada.
La gran diferencia es que, mientras el comunismo echa mano del despojo violento, el populismo va por etapas ya que -por medio de injustos y elevados impuestos- no le deja al propietario otra alternativa que perder sus bienes.
En las últimas décadas, el populismo de inspiración marxista ha tenido un creciente auge en la América hispánica; un creciente auge debido a que llegó a dominar varias naciones al mismo tiempo.
No obstante, la situación empezó a cambiar pues debido tanto a que los pueblos se desengañaron como a la hostilidad de Donald Trump, el populismo está en decadencia.
Eso fue lo que animó a Trump a integrar un bloque de naciones dispuesto a combatir con todos los medios posibles al hermano gemelo del marxismo.
Aún no se cumplen tres meses de iniciado 2026 y vemos como Trump le ha dado fuertes golpes al populismo: En enero capturó a Nicolás Maduro, en febrero liquidó al peligroso asesino mexicano “el Mencho” y ahora en marzo lo tenemos dando vida a una alianza de pueblos que luchan por la libertad.
Por el bien de las justas causas, le deseamos el mejor de los éxitos.
