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Dice la tradición que Santiago evangelizó España. No fue un personaje dulce o pasivo. Más bien lo contrario. El mismo Cristo los calificó a él y a su hermano Juan como “hijos del trueno” por su temperamento…

Eso sí, junto a Pedro y Juan formaron el pequeño grupo de los discípulos más cercanos que acompañaron a Jesús en los momentos decisivos como la Transfiguración o la agonía Getsemaní.

También fueron corregidos. Él y su hermano pleiteaban por el puesto que tendrían en el reino…Cristo les explicó que la verdadera grandeza está en el servicio y les preguntó si estaban dispuestos a beber su cáliz.

No lo estuvieron al principio, aunque Santiago terminó bebiendo ese cáliz ajusticiado por Herodes Agripa hacia el año 43. Fue el primero de los Doce en derramar su sangre por Cristo. El mismo temperamento pero bien dirigido…

Santiago, el evangelizador de España nos recuerda que necesitamos pasión, coraje, carácter para trabajar por el Bien Común y el Reino. El problema no es la pasión sino las energías estériles tantas veces malgastadas en batallas cainitas…

La tradición relata que tras evangelizar España y ser martirizado en Roma, sus discípulos trasladaron su cuerpo a Galicia. Desde el siglo IX que el obispo Teodomiro identificó su sepulcro, Santiago se convirtió en lugar de peregrinación de toda la Cristiandad.

El Camino de Santiago se convirtió en lugar de encuentro de diferentes en el mismo destino. Un buen ejemplo de la identidad nacional: la pasión y el coraje unidos a la diversidad en la unidad.

Durante la Reconquista, según la tradición, el rey Ramiro I, enfrentado a un ejército muy superior, tuvo un sueño: la promesa de victoria por parte de apóstol Santiago aparecido en un caballo blanco. Finalmente, la batalla de Clavijo terminó en victoria para los cristianos. ¿Quizás un mensaje de que una comunidad aparentemente débil puede ganar si tiene convicción, confianza, unidad y sentido de su misión?, ¿no es eso lo que ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia?, ¿no ha sido esta la clave de la reciente victoria de España en el mundial de fútbol?

Hay otra escena menos conocida, pero plenamente documentada. En 1322 el jóven Alfonso XI celebró ante la imagen de Santiago del altar mayor de Compostela su ceremonia de toma de armas. El rey se presentó ante el apóstol antes de asumir el gobierno y el combate.

Tras Alfonso XI hemos pasado miles para presentarnos ante el patrón: reyes, peregrinos, mendigos, soldados, enfermos… La imagen de piedra del Maestro Mateo nos recuerda que el poder no se justifica por sí mismo sino que debe rendir cuentas a lo Alto.

Alfonso XI sabía que no era un rey absoluto porque su verdadero Rey era Cristo. Su reinado era más bien una responsabilidad. Y ese es el sentido de que el rey Felipe VI asista todos los años a la ceremonia de Santiago Apóstol el día del patrón, del jefe, del verdadero señor…

En 1643 Felipe IV instauró la Ofrenda Nacional al Apostol. Y desde entonces, cada 25 de julio el Rey renueva en la catedral la ofrenda en representación del pueblo español. Es la antítesis de la autosuficiencia moderna: España no comparece ante Santiago para presumir de sus éxitos sino para agradecer los bienes recibidos, reconocer sus limitaciones y pedir socorro. Hoy -quizás- sea más necesario que nunca… ¡SOS Santiago!

Por eso este 25 de julio es más necesario que nunca el llamado a Santiago para que cierre España. Es decir, para que nos ayude a cerrar filas y avanzar. O sea, no convertir al adversario en enemigo ni a las 17 comunidades en extranjeras en la misma patria. Significa proteger la vida de los más débiles e indefensos, ayudar a formar familias, exigir instituciones limpias y fuertes y reconocernos en una historia que nos hace grandes.

¡Santiago, y cierra España!

De alguna manera, la victoria de España en el Mundial es una especie de parábola nacional. Jugadores de diferentes partes de España vistieron la misma camiseta para la batuta de un mismo entrenador. Ninguno renunció a su procedencia pero todos lucharon por algo que les trascendía. El talento personal fue puesto al servicio de la colectividad. Y nos dio un ejemplo para toda España. “Juntos somos más fuertes”.

La selección demuestra que la nación española sigue viva tras el desencanto, la desesperanza, la corrupción y la división forzada. Hoy podemos mostrar nuestra bandera con orgullo mirando al patrón con humildad.

El Santiago apóstol, peregrino y caballero siguen vigentes hoy. El apóstol nos exige la verdad aunque el coste sea la propia sangre. El peregrino nos recuerda que no hay victoria sin esfuerzo, paciencia y tenacidad. Y el caballero nos enseña que los bienes más altos requieren ser defendidos con valor.

La fiesta de hoy no es para mirar hacia atrás, sino para coger impulso para el futuro. No es nostalgia del pasado, sino misión de futuro.

Hoy, con dos estrellas en nuestra camiseta podemos responder a la misma pregunta que Cristo hizo a Santiago: ¿estás dispuesto a beber de mi cáliz? Saldremos adelante cuando nos sacudamos la comodidad y el letargo y nos pongamos a servir de verdad a los demás, con confianza, rumbo y unidos.

Eso es lo que significa hoy la arenga de ayer: ¡Santiago, y cierra España!

Feliz día del santo patrón.

Un abrazo,

Luis Losada, director de Actuall y todo el equipo

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