Hay estudios que apuntan a que un 10% de las parejas tienen dificultades para quedarse embarazadas. El marketing de la fecundación artificial apunta incluso a una de cada seis parejas. En todo caso, muchas.

¿Por qué?, ¿cuál es la solución? Lo normal es que se investigara el fenómeno, se examinara a fondo cada pareja, se diagnosticara y se planteara el tratamiento adecuado. Pero lamentablemente en la cultura de lo inmediato buscamos soluciones fáciles para ayer. Y como es lo que demandamos, es lo que nos dan. La fecundación artificial nos ‘vende’ una multiovulación y un implante cuasi inmediato.
No nos dice sin embargo que muchos de esos embriones no llegan a implantarse, que muchos de los implantados no llegan a término. Y tampoco informan que la prevalencia a muchas enfermedades de los niños in vitro es muy superior a los niños concebidos de manera natural.
De todo esto no informan porque se trata de un negocio que mueve cerca de 1000 millones de euros anuales con una tasa de rentabilidad cercana al 50%, según señala el Dr. José Ignacio Sánchez Méndez, ginecólogo de La Paz. No es extraño que fondos de inversión como KKR se hayan metido de lleno en este negocio en España donde padecemos una de las legislaciones más laxas del mundo. “Somos líderes mundiales en fecundación in vitro porque tenemos la legislación más laxa”, apunta el experto.
La opción de la fecundación artificial además de engañosa es menos exitosa que la llamada “naprotecnología” que consiste básicamente en trabajar: examinar si hay ansiedad, problemas alimentarios, hormonales, biológicos. Y tras el diagnóstico, intervenir.
El Dr. Sánchez Méndez ha dirigido un estudio científico sobre 1.310 parejas con problemas para concebir un hijo desde noviembre de 2018 a diciembre de 2023. Han excluido del estudio a las pacientes que no tenían útero o trompas o cuyas parejas no tenían esperma.
No han excluido a las mujeres con problemas hormonales, endometriales, con alteración del moco cervical o cuyas parejas tenían una baja calidad del semen.
El perfil de sus parejas es muy parecido al que acude a la FIV: muchas son mayores de 40 años y muchas llevan más de dos años sin concebir a pesar de intentarlo cuando el ideal es acudir cuando hayan pasado 6 meses.
El resultado es que en el 98,1% de los casos pudieron dar un diagnóstico y en la mitad lograron embarazo (615 casos) Sin embargo, no todos los embarazos llegaron a término, lo que en argot llaman “niño en casa”. En concreto fueron 463 niños en casa, un ratio del 35,3%.
Sin embargo, el Dr. Sánchez Méndez matiza el dato porque -apunta- muchos resultados positivos se producen en el segundo año del tratamiento y muchos pacientes desisten antes de llegar antes de ese segundo año. Si hubieran persistido la tasa de éxito habría alcanzando el 62%.
Pero hay más. Si el trabajo se hubiera hecho sobre una muestra ideal la tasa de éxito alcanzaría el 80%. ¿Y cuál es la población ideal? Mujeres menores de 40 años que acuden a buscar ayuda a los 6 meses de intento de embarazo frustrado, sin intento de fecundación artificial y con paciencia para perseverar 30 meses en el tratamiento si fuera necesario.
El ‘método Fertilitas’ es -en realidad- un método diseñado por un ginecólogo americano que consiste en trabajar: estudiar, investigar, diagnosticar e intervenir. En lugar de eso la sociedad busca atajos, soluciones fáciles a problemas complejos. Y el resultado es fracaso o falso éxito.
Los fondos buitre se apuntan a la ansiedad reproductiva y el estado de bienestar en lugar de apostar por soluciones reales, se suma a financiar el atajo.
La realidad es que trabajar funciona. Ahí está el estudio.
La industria de la fecundación artificial pretende esconderlo porque supone una amenaza para su negocio. Pero la verdad siempre vence.
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Un abrazo,
Luis Losada, director de Actuall y todo el equipo
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