Es uno de los temas que envuelve la actualidad política. No hay emisora de radio o canal de TV en el que no se hable de ello. Son variopintas las opiniones que los periodistas emiten en los diferentes medios, pero la mayoría coinciden en un punto: Es VOX quien mantiene una postura más cerrada en las posibles negociaciones.
Para una mejor comprensión del tema, se hace necesario analizar la situación retrotrayéndonos a tiempos pasados.
AP, primero y PP, después, es un partido que durante mucho tiempo ha representado a la derecha española. Como la mayoría de los partidos políticos, mirando sólo por sus propios intereses y olvidándose de la obligación de todo político de servir a los españoles con la búsqueda permanente del bien común, hace tiempo que inició la transición hacia una postura de centro. Esto ha supuesto abandonar valores y principios que formaban parte imprescindible de la ideología que informaba esa formación política.

Entiendo que esa deriva, más algunos comportamientos y acciones que les acercaban más a los postulados de izquierda, fueron los motivos que provocaron la decisión de un grupo de militantes del PP, liderados por Santiago Abascal, decidieran escindirse del partido y crear una nueva formación política, VOX.
Es muy consecuente que personas que no estaban de acuerdo con la nueva dirección ideológica del PP, decidieran abandonar el partido y fundar otro que iniciara su andadura con los originales valores del PP.
No es que naciera una nueva opción política más radical. Más bien lo que ocurrió es que el PP abandonó la línea ideológica originaria desde su constitución y hubo personas que, coherentemente, no quisieron traicionar sus valores y principios.
Esta situación ha sido muy hábilmente utilizada por la izquierda, fundamentalmente por Zapatero y por Sánchez, para fabricar, falsamente, una nueva tendencia ideológica, la ultraderecha, evidentemente encarnada en VOX. Lo cierto es que les ha servido para atemorizar a los españoles con el famoso eslogan “cuidado, que viene la derechona”.
Esto ha sido el caldo de cultivo para que la gente tenga una idea muy distorsionada de lo que es VOX. Podrás estar de acuerdo, o no, con las ideas que propugnan, pero no puedes quedarte con las declaraciones que, machaconamente, hacen sus adversarios, incluso los que están ideológicamente más próximos.
Mi experiencia es que, en cualquier conversación en la que se hable de VOX, inmediatamente afloran los epítetos de fascistas, ultras, extrema derecha, etc. No debemos quedarnos en la superficie atendiendo sólo a los que, astutamente, les atacan. Creo que tenemos que profundizar y juzgarles por lo que dicen y lo que hacen. Lo que dicen está en su programa de partido y, sinceramente, ahí no veo nada que tenga que ver con el fascismo ni la ultraderecha. Seguro que hay personas que si lo leen no estarán de acuerdo con parte del programa, pero eso nos pasa con cualquier programa político. También tenemos las declaraciones e intervenciones en el Congreso y Senado, nunca les he oído decir nada que vaya en contra de la ley. Respetan la Constitución y la acatan, otra cosa es que les gustaría reformar algunos aspectos, como el Estado de las Autonomías, pero lo acatan.
En cuanto a los hechos, no podemos decir que hacen nada que pueda relacionarles con ideologías extremas, más bien al contrario, son el único partido político que es agredido físicamente en las campañas electorales.
Claro, con esa fama, todo el mundo les culpabiliza de las grandes dificultades que están aflorando para alcanzar acuerdos de gobierno en las autonomías.
Analicemos la situación: La línea ideológica del PP cada vez se aleja más de lo que originariamente fue, y, por tanto, también de VOX. Esto, sin duda, complica de forma importante la posibilidad de consensuar pactos.
Para acercar posturas, ambas partes tienen que ceder. Que señalen cuáles son los puntos innegociables por ambas partes y ese puede ser un buen punto de partida.
Lo que no tendría ningún sentido es que el posible acuerdo fuera sensiblemente favorable sólo para una de las partes. Debería recoger las aspiraciones de ambos.
Supongo que uno de los objetivos de VOX, en donde antes haya gobernado el PSOE, es reconducir la situación, no querrá que se repita lo mismo que con Rajoy, que teniendo mayoría absoluta, excepto la economía, dejó todo tal y como estaba con Zapatero.
Jose Ignacio Echegaray, Colaborador de Enraizados
