Nigeria se desangra., El terrorismo islámico ha lanzado un órdago no sólo a las comunidades cristianas sino al mismo Estado. Aspiran a convertir Nigeria en una república islámica radical donde los cristianos y los derechos humanos sobran. Desde 2009 ya han asesinado a cerca de 35.000 personas, la mayoría cristianos.
La violencia es cada vez más intensa y frecuente. Secuestran sacerdotes, disparan contra los fieles reunidos en asamblea. La cifra de desplazados internos se calcula entre dos y tres millones de personas.
Y el conflicto amenaza con extenderse a otros países de la región como Chad y Sudán.

La desesperación es tal que Mons. Ignatius Ayau Kaigama, arzobispo de Nigeria reclama de Estados Unidos “informes de inteligencia y armas”. Reconoce que cuando Trump anunció su “basta ya” al genocidio cristiano en Nigeria se alegró. Ahora se arrepiente. Porque Estados Unidos apenas lanzó una bomba pero despertó la venganza de los radicales islámicos. La violencia se ha recrudecido.
Es verdad que Estados Unidos colabora tangencialmente con entrenamiento, provisión de munición e informes de inteligencia. Pero también es verdad que el foco está en Venezuela, Ucrania, Gaza, Irán y Cuba antes que en Nigeria.
Por otra parte, la UE parece ausente y ajena a la tragedia, aunque por debajo de la mesa envía ayuda humanitaria, trata de intermediar diplomáticamente y participa en la ayuda al desarrollo.
Insuficiente. Porque la situación sigue siendo límite. Por eso desde Ayuda a la Iglesia Necesitada piden no mirar para otro lado y han lanzado la campaña “Salvar Nigeria”.
Nos jugamos la pervivencia de las comunidades cristianas en el país. Pero también la estabilidad de Nigeria y del Sahel que es clave para la estabilidad europea también.
Los cristianos no podemos mirar para otro lado cuando nuestros hermanos sufren persecución, son marginados, perseguidos, secuestrados o asesinados por su fe. Son un ejemplo para nosotros, pero no podemos abandonarles.
Urge una ayuda humanitaria realmente eficaz que palíe el drama de los millones de desplazados. Pero sobre todo urge poner freno al avance de unas milicias que han declarado la guerra a Occidente y al cristianismo. Y eso significa informes de inteligencia, armamento, adiestramiento y quizás injerencia humanitaria. El Estado de Nigeria también tiene que posicionarse y defender con firmeza la libertad religiosa incluso solicitando ayuda internacional.

Cuando un arzobispo pide armas es que la situación es desesperada. Abandonarles a su suerte sería cruel. Son nuestros hermanos. Somos nosotros. Nigeria bien vale una misa. Las vidas cristianas también importan.
Que tengas un excelente domingo. Un abrazo,
Luis Losada, director de Actuall y todo el equipo
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